
Los árboles, al morir, nos dejan su esqueleto durante bastante tiempo, pudiendo ser contemplado y desde luego siendo utilizado por un sinfín de seres vivos.
En esta ocasión estos dos árboles murieron fruto de las llamas y en ellos ha quedado la negruzca huella del fuego.
1 comentario:
si señor, tiene fuerza la foto... ese cielo bonito bonito también!
unsaludo
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